En Puebla, la violencia también circula en los celulares.
En solo tres meses de 2026 se registraron 124 denuncias por difusión de contenido íntimo sin consentimiento, colocando al estado entre los primeros a nivel nacional y con una tendencia clara al alza.
Un delito que ocurre todos los días, que tiene rostro y que, en su mayoría, afecta a mujeres jóvenes.
El problema no es solo que aumenten las denuncias, sino lo que revelan.
Nueve de cada diez víctimas son mujeres y la mayoría tiene entre 18 y 29 años.
Eso habla de una violencia sistemática, normalizada y que sigue encontrando espacios para reproducirse.
La Ley Olimpia existe, pero los casos crecen.
Y entonces la pregunta no es si hay marco legal, sino por qué no está siendo suficiente para frenar una práctica que ya es cotidiana.

