Puebla se posicionó en el lugar ocho a nivel nacional en fecundidad forzada en niñas de entre 10 y 14 años durante 2025, con una razón superior a dos nacimientos por cada mil menores, de acuerdo con estimaciones del Consejo Nacional de Población.
Este indicador coloca al estado dentro del grupo con mayor incidencia en el país, solo por debajo de entidades como Chiapas, Guerrero y Oaxaca, donde se concentran los niveles más altos de este fenómeno.
Además, en la tasa de fecundidad en adolescentes de 12 a 14 años, Puebla presenta niveles cercanos a entre 2.5 y 3 nacimientos por cada mil, lo que confirma su permanencia en la parte alta de la tabla nacional.
La fecundidad forzada se refiere a embarazos en menores de 15 años y, en la mayoría de los casos, está vinculada a situaciones de violencia sexual, lo que evidencia una problemática social que va más allá de los datos demográficos.
A nivel nacional, durante 2025 se registraron 7 mil 887 nacimientos en niñas de entre 10 y 14 años, lo que equivale a un promedio de 22 casos diarios en este grupo de edad.
Si bien en los últimos años se observa una disminución —con una caída de más del 22 por ciento en distintos indicadores entre 2018 y 2025—, el fenómeno sigue concentrado en regiones específicas del país, donde las condiciones sociales agravan su persistencia.
En cuanto al perfil de las niñas madres, el 59.1 por ciento se encuentra en unión libre. En el ámbito educativo, predominan niveles de primaria completa (48.6 por ciento) y secundaria (29 por ciento), mientras que más del 80 por ciento no cuenta con empleo remunerado.
Respecto a los padres, la mayoría son mayores que las niñas, principalmente en rangos de 15 a 19 años, aunque también se documentan casos con diferencias de edad más amplias.
Más que una cifra, el dato expone una realidad incómoda: la persistencia de embarazos en niñas refleja fallas estructurales en la protección de la infancia, el acceso a la educación y la prevención de la violencia.
Silvanna Mortera

