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Tranquilidad y progreso: 42 años de Antorcha en Huitzilan 

Carmen Guevara 

El próximo 22 de marzo, el Movimiento Antorchista Nacional celebrará 42 años de trabajo colectivo y lucha organizada en Huitzilan de Serdán. Son poco más de cuatro décadas de materializar un proyecto de trabajo que, con mucho sacrificio, entrega y decisión, le ha cambiado el rostro a un pueblo que estaba herido por las balas asesinas de los pistoleros de los caciques y de la Unión Campesina Independiente (UCI).  

         Son 42 años que le han permitido al municipio convertirse en un modelo de desarrollo para los pueblos de nuestra patria, no sólo porque con el carácter revolucionario de los indígenas huitziltecos, el faro de luz del Movimiento Antorchista y la guía del Maestro Aquiles Córdova Morán, lograron uno de sus más grandes anhelos: la tranquilidad social, si no con ello, la obra material que ha permitido el desarrollo sostenido, su florecimiento y trazar el camino hacia la edificación de una vida más digna para Huitzilan y para todos los pueblos.  

         En palabras del Maestro Aquiles, “la conciencia política y el deseo de liberación y progreso de los pueblos no nace de modo directo y espontáneo de las duras condiciones de su vida. Requiere que alguien lo despierte, lo eduque y lo enseñe a luchar”. Huitzilan es ejemplo de ello. 

         Durante muchas décadas, el indígena huitzilteco fue víctima de la usura y el abuso de un cacicazgo fuereño que llegó a enriquecerse a costa de ellos; les arrebató sus tierras, los hundió en la más profunda marginación y les arrebató toda posibilidad de desarrollo al adueñarse también del poder político. Más tarde, en la década de los 70 y hasta antes de 1984, este cacicazgo rapaz protagonizó junto con la UCI —organización que sufrió un proceso de descomposición al perder dirección y no contar con formación ideológica, convirtiéndola en un grupo de pistoleros que voltearon las armas contra el pueblo—, una de época de terror de la que se han contabilizado más de 150 asesinatos y la salida de más de medio pueblo a otros municipios para salvar sus vidas.

         Esta difícil situación alentó la valentía de un grupo de pobladores, que decididos a cambiar el destino de su pueblo, se organizaron y buscaron la ayuda de más de una decena de funcionarios, partidos políticos y hasta organizaciones campesinas sin obtener una respuesta. No sabían qué hacer, no había quien los orientara y menos los encabezara, pues sólo eran ellos y su propósito de cambiar el destino de su pueblo. 

         Hasta que un día, como dice el corrido de Huitzilan, “vieron la estrella resplandecer”, una luz que les brindó la guía y el respaldo para cambiar de rumbo. Ese faro de luz es el Movimiento Antorchista Nacional que, bajo la dirección del Maestro Aquiles, organizó a esos hombres valientes, los orientó y los llevó, junto con las familias exiliadas por la violencia, a la lucha para exigir la intervención del gobierno en la pacificación de Huitzilan. Una lucha difícil, de protesta y manifestación pública, de buscar a las familias expulsadas y organizarlas, de visitar oficinas de gobierno y hasta de recibir amenazas, como lo recuerdan nuestros compañeros, de acabar con el municipio para poner fin al problema. 

         No obstante, esos valientes huitziltecos jamás claudicaron, y con el respaldo del antorchismo, lograron que las autoridades voltearan a ver a este pueblo sufrido. Fue el 21 de marzo de 1984 cuando las familias expulsadas por la violencia regresaron a su pueblo; pero ahora con un presidente municipal, emanado del mismo, a la cabeza. A partir de esa fecha comenzó a escribirse su historia de éxito y progreso. 

         “Lo que llamamos progreso y civilización es, desde este punto de vista, fruto de la eterna lucha entre la libertad y la necesidad”, dijo en un escrito el Maestro Aquiles Córdova Morán. El pueblo de Huitzilan tenía la necesidad de pacificar su municipio, de educarlo, de elevar su cultura y florecer de las ruinas. Al conocer la necesidad y obrar con conocimiento de causa, dijo el Maestro Aquiles, se puede se puede ensanchar la libertad a costa de la necesidad material. Por ello, el Movimiento Antorchista organizó a esos hombres valientes, los orientó, les enseñó que sólo el trabajo colectivo y la defensa de los intereses de los más desprotegidos, en la lucha de clases, les permitiría cambiar su destino. 

         A 42 años de haber sembrado la semilla del progreso, Huitzilan de Serdán se levanta como ejemplo de hermandad y de lo que puede lograr el pueblo cuando se organiza. Su obra material está a la vista y se refleja en los indicadores oficiales, que tan sólo en servicios públicos, muestran coberturas casi al 100 por ciento de la población; ahora cuenta con más de 50 instituciones educativas en todos los niveles, edificios públicos para el deporte, el arte, las reuniones comunitarias; tiene con una importante infraestructura carretera que comunica a todas sus comunidades, calles pavimentadas y andadores que dignifican la vida de la población. 

         Son muchos los logros y son más los que están construyendo el futuro próspero de este pueblo que muchos años fue maltratado. Por ello, los invitamos festejar 42 años de arduo trabajo, a conmemorar el recuerdo de esos grandes hombres que entregaron su vida y su esfuerzo para la construcción de un municipio de progreso, como el Lic. Manuel Hernández Pasión, Francisco Luna, Ramírez Velázquez, Ignacio Gómez, Bartolomé Tadeo, Máximo de la Cruz Rivera, Carlos Ayance de Gante y otros compañeros que ya no se encuentran, pero que nos han dejado como recuerdo su legado y ejemplo. 

Los enemigos del progreso están rabiosos por estos frutos obtenidos de la lucha y la unidad; sin embargo, hemos demostrado que tenemos la fuerza y la razón, que el camino por el que ahora avanza Huitzilan de Serdán es el correcto y que no claudicaremos frente a las vicisitudes de la lucha. 

         Para los huitziltecos amigos del progreso esta celebración es muy importante porque es una forma de recordar esa historia de dolor, de comprarla con el presente, para seguir avanzando hacia un futuro más próspero, bajo la guía del Movimiento Antorchista y los ideales de que una sociedad más digna es posible para este municipio serrano y para toda la patria. Adelante, compañeros, la tranquilidad y el progreso, es el legado de 42 años de Antorcha en Huitzilan de Serdán. Festejemos y honremos a nuestros mártires antorchistas.

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