Considerado el “rostro pragmático” de la República Islámica, Larijani participó en las negociaciones nucleares con Occidente y se convirtió en uno de los funcionarios más importantes del país.
El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, anunció que un ataque del país hebreo acabó con la vida del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Ali Larijani. No obstante, Teherán aún no ha confirmado la muerte del alto funcionario.
Larijani era uno de los blancos principales de Estados Unidos, que lo describió como uno de los “líderes clave del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y las ramas que la componen” y ofreció el pasado viernes una recompensa de 10 millones de dólares por información que condujera a su captura.
El alto funcionario pertenece a una influyente familia, descrita por la revista Time en 2009 como los “Kennedy de Irán”. Su padre, Mirza Hashem Amoli, fue un importante erudito religioso, y, al igual que Larijani, varios de sus hermanos han ocupado cargos clave en Irán, sobre todo en el Poder Judicial y religioso.
Al mismo tiempo, Larijani tiene lazos personales con la élite revolucionaria iraní. Así, a los 20 años se casó con Farideh Motahari, hija de Morteza Motahari, estrecho colaborador del fundador de la República Islámica, el ayatolá Ruhollah Jomeiní.
Larijani inició su carrera política tras la Revolución de 1979, cuando ingresó en el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y luego pasó al Gobierno, siendo ministro de Cultura y, más tarde, jefe de la radiotelevisión estatal. En 2005 se presentó sin éxito a la presidencia, pero el mismo año fue nombrado secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y principal negociador nuclear, cargos a los que renunció en 2007.
Entre 2008 y 2020 presidió el Parlamento, desempeñando un papel central en la política interna y exterior y respaldando el acuerdo nuclear de 2015. Tras dejar la presidencia del Parlamento en 2020, intentó de nuevo ser candidato presidencial en 2021 y 2024. En agosto de 2025, fue nuevamente designado secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional por el presidente Masoud Pezeshkian.
Larijani es considerado una de las pocas personas de confianza del ayatolá Alí Jameneí, asesinado en la agresión estadounidense-israelí, para garantizar la supervivencia del régimen en caso de fallecimiento del líder supremo.
Tras la muerte de Jameneí, Larijani, que antes era el “rostro pragmático” del sistema iraní y participaba en las negociaciones con Occidente, se convirtió en uno de los críticos acérrimos de Estados Unidos e Israel. Como uno de los funcionarios más altos de la República Islámica, fue la figura que se dirigió al pueblo a través de la televisión apenas 24 horas después del asesinato del líder supremo.
“Estados Unidos y el régimen sionista han prendido fuego al corazón de la nación iraní… Les quemaremos el corazón”, aseveró. “Haremos que los criminales sionistas y los desvergonzados estadounidenses se arrepientan de sus actos… Los valientes soldados y la gran nación de Irán darán una lección inolvidable a los opresores internacionales”, manifestó en sus redes sociales.

