En Puebla discutimos árboles como si fueran trending topic: que si los mueven, que si los trasplantan, que si ahora sí viene el “cinturón verde” con miles de ejemplares. Entre el ruido, se nos olvida algo bastante simple: esta ciudad está cada vez más caliente, más gris y más dura. Sí, necesitamos menos baches y menos tráfico eterno, pero también necesitamos más sombra real. No la del facebook, no la del discurso, sino la que baja la temperatura y mejora el aire en la banqueta donde caminas todos los días.
Nadie sensato aplaude talas sin sentido, pero tampoco tendría lógica oponerse por deporte a que Puebla se llene de árboles. Si el gobierno promete reforestar, que lo haga bien: con técnica, mantenimiento y visión a largo plazo. Que no sea compensación simbólica ni maquillaje urbano. Si vamos a crecer, que sea con raíces. Porque discutir bajo el sol, en una ciudad cada vez más árida, sin permitir que se plante nada nuevo, tampoco nos va a dar la sombra que tanto necesitamos.
