El debate sobre la posible instalación de una terminal del cablebús en el Parque Juárez no solo ha despertado preocupaciones ambientales por la tala o retiro de más de un centenar de árboles, sino también cuestionamientos legales. De acuerdo con el Programa Municipal de Desarrollo Urbano Sustentable vigente desde 2016, los parques urbanos y áreas verdes tienen restricciones claras que prohíben la instalación de terminales de transporte aéreo, urbano o sistemas como teleféricos, lo que, en términos normativos, haría incompatible este tipo de obra en esa zona.
Esto implica que, más allá de la viabilidad técnica del proyecto, su ejecución requeriría modificar instrumentos de planeación urbana como la Carta Urbana y la Tabla de Compatibilidades, un proceso complejo que incluye consultas, dictámenes técnicos, aprobación del Cabildo y validación estatal, además de su publicación oficial. En otras palabras, no se trata de un trámite menor ni inmediato, sino de un procedimiento que podría tardar meses o incluso más de un año si se realiza conforme a la normatividad vigente.
A la par, otras decisiones en el sector público, como la reciente adjudicación temporal de servicios de laboratorio para hospitales del IMSS-Bienestar en Puebla por un monto millonario, reflejan la urgencia de mejorar la planeación y ejecución de políticas públicas.
Más que proyectos emblemáticos o decisiones aceleradas, lo que se requiere en Puebla es planeación seria, transparencia y sensibilidad sobre cómo cada resolución afecta directamente la vida cotidiana de los poblanos.
