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Seguridad en Puebla: una semana que no debe repetirse

La última semana dejó en Puebla una sensación de zozobra que difícilmente puede ignorarse. Los hechos ocurridos en la zona de Angelópolis, donde tres jóvenes fueron asesinados y ocho personas más resultaron heridas tras un ataque armado afuera de un centro nocturno, cimbraron a la opinión pública por la brutalidad y por el contexto: jóvenes que celebraban el Día del Amor y la Amistad y que, según testigos, no estaban vinculados a actividades ilícitas. La planeación del ataque, la cercanía con uno de los puntos más emblemáticos y concurridos de la capital y la posible relación con el cobro de piso evidencian que la violencia no distingue espacios ni horarios, y que incluso las zonas consideradas “seguras” han dejado de serlo para amplios sectores de la población.

A este hecho se sumó la tragedia de Karina y Alexandro, matrimonio que desapareció tras salir rumbo a Tlaxcala para celebrar un cumpleaños y que fue localizado sin vida en Chignahuapan, con huellas de violencia. El caso, además de la indignación social que ha provocado, vuelve a colocar en el centro del debate la seguridad en las rutas carreteras y en las zonas limítrofes del estado, donde las desapariciones y homicidios en tránsito han generado temor entre las familias poblanas. 

Como si lo anterior no bastara, los disturbios registrados con la quema de vehículos, incendios en establecimientos y bloqueos carreteros en la autopista México–Puebla y Puebla–Orizaba este domingo tras el abatimiento de “El Mencho”, profundizaron la sensación de ingobernabilidad. El cierre de vialidades, la suspensión de actividades comerciales y la movilización de fuerzas de seguridad en distintos puntos del estado evidenciaron que los hechos delictivos ya no son aislados, sino que pueden escalar y afectar la dinámica económica y social  del estado en cuestión de horas. 

Frente a este panorama, el gobierno debe retomar con firmeza el control de la seguridad y garantizar condiciones de paz para la población. No basta con reforzar operativos después de los hechos; los poblanos esperan acciones integrales, coordinación efectiva entre los distintos niveles de gobierno y resultados tangibles que devuelvan la confianza en las instituciones. 

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