Por Jazmin Hernández
Durante su visita a San Quintín, Baja California, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, fue interceptada por un grupo de manifestantes que le expresaron diversos reclamos de manera directa, algunos de ellos entre gritos, lo que generó momentos de tensión previo a un evento oficial.
Los inconformes bloquearon el acceso al acto programado en la Universidad Intercultural de Baja California, lo que obligó a la mandataria a descender de su vehículo —incluso asomándose por una de las ventanas— para escuchar las demandas y dialogar con los manifestantes durante varios minutos.
Sheinbaum fue recibida con pancartas y consignas de distintos grupos, entre ellos transportistas de Los Cabos, quienes mantienen un conflicto histórico con taxistas por el control del turismo en ese destino, así como trabajadores del IMSS-Bienestar que denunciaron presuntas irregularidades administrativas y falta de pago.
Entre los principales reclamos también destacó la exigencia de destitución o revocación de mandato de la alcaldesa morenista de San Quintín, Miriam Cano Núñez, a quien acusaron de presuntos malos manejos, saqueos y abandono de necesidades básicas en el municipio.
Posteriormente, en el marco de la presentación del Plan de Justicia para los Trabajadores Agrícolas de San Quintín, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reprendió públicamente a diputados y a un senador presentes en el evento, a quienes exigió “trabajar más con la gente” y mantener un contacto directo con las problemáticas sociales de la región.
