Por Jorge Gutiérrez
El uso de asistentes de inteligencia artificial para realizar compras creció de forma acelerada en México, pasando de una adopción marginal a convertirse en una herramienta habitual para cuatro de cada diez consumidores, con mayor presencia entre millennials y generación Z, quienes encuentran en la IA una forma práctica de ahorrar tiempo y filtrar información en un entorno saturado de opciones.
La tendencia apunta ahora al momento del pago, ya que casi la mitad de los consumidores está dispuesta a que la IA gestione todo el proceso de compra una vez definidos criterios básicos, aunque esta apertura convive con una fuerte preocupación por la seguridad y la privacidad de los datos, especialmente en un contexto donde el fraude y los ciberataques siguen siendo una amenaza constante para el retail.
El consumidor mexicano, presionado por el entorno económico, utiliza la IA como un atajo para comparar precios, detectar promociones y tomar decisiones más informadas, apoyándose en aplicaciones móviles que integran ahorro, personalización y rapidez en el checkout, lo que refuerza la expectativa de experiencias tecnológicas fluidas tanto en tiendas físicas como en canales digitales.
Del lado de los retailers, la inversión en inteligencia artificial se acelera con el objetivo de mejorar la experiencia del cliente, aunque el reto central sigue siendo generar confianza mediante esquemas claros de responsabilidad y una protección robusta de los datos, ya que la adopción plena de la IA en las compras dependerá menos de la innovación y más de la seguridad y la correcta ejecución.

