El mandatario ruso mantuvo una llamada con su homólogo venezolano y manifestó su solidaridad con el pueblo del país suramericano.
En medio de la creciente presión externa, el jefe de Estado ruso manifestó su apoyo a Caracas. “Vladímir Putin expresó su solidaridad con el pueblo venezolano y reafirmó su apoyo al curso del Gobierno de Nicolás Maduro, orientado a defender los intereses nacionales y la soberanía en condiciones de creciente presión externa”, señaló el Kremlin.
“Los jefes de Estado intercambiaron opiniones sobre las cuestiones relativas al futuro desarrollo de las relaciones amistosas ruso-venezolanas en el marco del tratado de asociación y cooperación estratégica que entró en vigor en noviembre de 2025”, reza el comunicado.
“Se confirmó la voluntad mutua de implementar de manera coherente proyectos conjuntos en los ámbitos comercial-económico, energético, financiero, cultural-humanitario y otros”, subrayó el texto.
La conversación de los dos líderes tiene lugar en medio de la agresión sin precedentes que Estados Unidos ejerce contra Venezuela. Washington acusó, sin presentar pruebas, a Caracas de ser fuente de tráfico de drogas y prometió en varias ocasiones que realizará operaciones militares terrestres no solo contra el territorio venezolano, sino contra otros Estados de la región. Como paso más reciente de su presión, Estados Unidos, incautó un buque con petróleo venezolano.
Venezuela, a su vez, rechaza de forma contundente todas las acusaciones de narcotráfico y exige el fin de la agresión. “Desde Venezuela pedimos y exigimos el cese del intervencionismo ilegal y brutal del Gobierno de Estados Unidos en Venezuela y en América Latina. Desde Venezuela exigimos: basta de políticas de cambio de régimen, de golpes de Estado y de invasiones en el mundo”, reiteró Maduro.
Despliegue militar: desde el pasado mes de agosto, Estados Unidos mantiene desplegada una fuerza militar significativa frente a las costas de Venezuela, justificándola como parte de la lucha antidrogas. Washington anunció posteriormente la “operación Lanza del Sur”, con el propósito oficial de “eliminar a los narcoterroristas” del hemisferio occidental y “proteger” a Estados Unidos “de las drogas que están matando” a sus ciudadanos.
Operativos letales: como parte de estas operaciones se han realizado bombardeos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico, con un saldo de más de 80 personas muertas y sin pruebas de que realmente traficaran con estupefacientes.
Acusaciones y recompensa: Washington ha acusado sin presentar evidencias al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, de liderar un cártel del narcotráfico y ha duplicado la recompensa por su captura.
Postura de Caracas: Maduro denuncia que el objetivo real de Estados Unidos es un “cambio de régimen” para apoderarse de las inmensas riquezas petroleras y gasísticas de Venezuela.
Falta de sustento: la ONU y la propia DEA señalan que Venezuela no es una ruta principal para el narcotráfico hacia suelo estadounidense, ya que más del 80% de las drogas utilizan la ruta del Pacífico.
Condena internacional: Rusia, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y los Gobiernos de Colombia, México y Brasil han condenado las acciones estadounidenses. Expertos califican los ataques a embarcaciones como “ejecuciones sumarias” que violan el derecho internacional.
