Por Karla Vargas
Durante este 25 de noviembre, Día Naranja, en Teziutlán y como parte de las jornadas de prevención de la violencia contra niñas y mujeres, varias madres de familia señalaron que la falta de inclusión hacia personas con discapacidad también constituye una forma de violencia indirecta.
Durante las actividades realizadas, asistentes coincidieron en que existe una omisión institucional y social hacia personas con discapacidad. Entre las acciones señaladas se encuentran la falta de espacios accesibles, no escuchar sus necesidades y minimizar su presencia, situaciones que fueron catalogadas como una forma de violencia hacia mujeres y niñas con discapacidad.
De igual manera, se declaró que estas desigualdades representan uno de los retos adicionales que enfrentan las mujeres. Por ello, se exhortó a reconocerlas, escucharlas y apoyarlas para garantizar a todas una vida digna y libre de violencia, sin importar sus capacidades y dentro de cualquier ámbito de la sociedad.

