Por Jorge Gutiérrez
La saga “Call of Duty” lanzó este viernes su nueva entrega, “Black Ops 7”, con la ambición de mantener el dominio en el mercado de videojuegos bélicos, donde ha vendido más de 500 millones de copias desde 2003, esta edición sitúa la acción en 2035, con un equipo de fuerzas especiales enfrentando a un terrorista nicaragüense que amenaza con destruir el mundo en tres días.
Aunque regresa al futuro, una apuesta que antes generó rechazo, el juego evita los polémicos jetpacks y carreras por paredes, aunque introduce un doble salto que permite rebotar en superficies, la campaña continúa eventos de entregas anteriores y recupera personajes y mapas clásicos, aunque algunos jugadores consideran que la fórmula empieza a mostrar señales de desgaste.
El dominio de “Call of Duty” enfrenta presión por el éxito de “Battlefield 6”, que debutó el 10 de octubre con más de 7 millones de copias vendidas en su primera semana, e incluso podría haber superado los 10 millones, sus nuevos mapas más compactos y el modo battle royale han logrado atraer incluso a jugadores que planeaban adquirir primero “Black Ops 7”.
Pese a la competencia, la franquicia conserva seguidores fieles gracias a su multijugador, el clásico modo zombi y una campaña cooperativa, para jugadores como Reda Mbarki, la familiaridad sigue siendo su mayor fortaleza, aunque haya quienes señalen que la saga necesita arriesgar más para recuperar frescura.

