Por Paola Flores
Mientras el gobierno asegura que “la economía va bien”, los datos del INEGI muestran otra realidad: los precios siguen subiendo y cada quincena la vida se vuelve más cara para las familias trabajadoras.
Durante la primera quincena de septiembre, la inflación general en México aumentó a 3.74% anual, impulsada por alzas en productos básicos como el pollo, la carne de res y en servicios indispensables como la educación y la vivienda.
Las colegiaturas fueron de los aumentos más fuertes: Primaria subió 5.75%. Secundaria 5.48%. Preparatoria 2.71%. Universidad 1.3%.
A esto se suma el encarecimiento de alimentos que forman parte de la dieta diaria del pueblo: el pollo subió 0.50% y la carne de res 0.43%. También aumentó el costo de la vivienda propia en 0.11%, reflejando que tener un techo también cuesta más.
Con este dato, la inflación liga tres quincenas consecutivas al alza. Aunque el Banco de México presume que está dentro del “rango objetivo” la realidad es que ese rango no significa nada cuando el salario no alcanza para llenar la despensa ni pagar las colegiaturas.
El pueblo trabajador siente cada peso que sube el precio del pollo o de las cuotas escolares. Y mientras tanto, el gobierno federal no aplica medidas reales para frenar la carestía ni mejorar los ingresos de las familias.
La organización popular y la lucha por mejores condiciones de vida siguen siendo la única salida. Solo el pueblo organizado puede defender su derecho a una vida digna, con educación accesible, alimentos al alcance y salarios que alcancen para vivir.

