Por Jorge Gutiérrez
La muerte de Daenerys Alessandra “N”, una niña de cuatro años originaria de Pueblo Nuevo, Durango, ha causado indignación social luego de que su familia denunciara una presunta negligencia médica en el Hospital General de Zona No. 1 del IMSS. La menor, quien padecía hidrocefalia, necesitaba una cirugía urgente para reemplazar una válvula cerebral, pero el procedimiento fue pospuesto en repetidas ocasiones hasta que perdió la vida.
Según relataron sus padres, la niña fue llevada varias veces a la clínica del IMSS en El Salto, donde su dolor de cabeza fue diagnosticado erróneamente como “empacho”. Tras insistir, lograron que fuera trasladada a la capital, donde una tomografía fue revisada solo por un pasante, quien determinó que la válvula estaba en buen estado, no fue hasta el día siguiente que un especialista confirmó que el dispositivo estaba desconectado y debía sustituirse de inmediato.
A pesar de que la cirugía estaba programada para la tarde del sábado 4 de octubre, nunca se realizó, los familiares recibieron distintas versiones sobre la cancelación, entre ellas que el quirófano estaba contaminado o que el médico asignado se había lesionado la mano, durante la espera, Daenerys permaneció en ayuno por más de un día y su estado de salud se deterioró rápidamente hasta entrar en fase crítica.
Su padre, Marco Ibarra, denunció ante la Fiscalía de Durango que su hija murió por negligencia y exige justicia, “Si la hubieran operado, aunque fuera riesgoso, lo habría entendido, pero no se le hizo nada”, declaró.
La familia asegura que el IMSS no ha ofrecido una explicación clara sobre los motivos del retraso ni sobre las omisiones médicas que derivaron en la muerte de la menor.
