El lugar de la reunión de hoy entre Putin y Trump será la base militar Elmendorf-Richardson, en el extremo norte de Anchorage. Solo este lugar cumple con los requisitos de seguridad para la reunión, aunque el gobierno estadounidense quería evitar la imagen de recibir al dirigente ruso y a su séquito en una instalación militar estadounidense.
La reunión de hoy es la primera entre los dirigentes estadounidenses y rusos en más de cuatro años y la Casa Blanca ha elegido una base militar atendiendo a la seguridad de los diplomáticos.
Los principales representantes de ambos países, el secretario de Estado Marco Rubio y el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguei Lavrov, se reunieron el martes para discutir “ciertos aspectos de los preparativos”, según el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso.
Normalmente, una cumbre de alto nivel se prepara con meses de anticipación y va precedida de largas negociaciones sobre la agenda, sin embargo, este es un una reunión extraordinaria. El propio Trump afirmó que estaba abordando la reunión como una sesión de ensayo y error, sin mucha anticipación sobre cómo se desarrollaría.
La Casa Blanca describió la cumbre como una “sesión de escucha”, según la cadena estadounidense.
El gobierno de Trump y el Kremlin eligieron Alaska como sede de la cumbre tras extensas conversaciones a puerta cerrada. Dijeron que pocos lugares eran adecuados para una reunión de este tipo.
