Por Jorge Gutiérrez
Autoridades sanitarias y de seguridad en México han encendido las alertas ante la aparición de los nitazenos, una familia de opioides sintéticos que puede ser hasta 40 veces más potente que el fentanilo y que ya circula en mercados ilegales de países como Estados Unidos, Canadá y algunas regiones de Europa.
Desarrollados en la década de 1950 como potentes analgésicos, nunca obtuvieron aprobación médica debido a su alta toxicidad, en los últimos años han resurgido en el mercado negro como una alternativa más barata y peligrosa que otros opioides, vendiéndose en polvo, tabletas, aerosoles e incluso mezclados con otras drogas, lo que incrementa el riesgo de consumo inadvertido.
Investigaciones señalan que ciertas variantes pueden ser hasta cinco veces más fuertes que el fentanilo y hasta 250 veces más potentes que la heroína, provocando sobredosis casi inmediatas con graves consecuencias como depresión respiratoria, pérdida de conciencia y muerte.
A diferencia del fentanilo, la naloxona no siempre es efectiva para revertir sus efectos, lo que complica la atención médica en casos de intoxicación.
