¿Quieres estudiar? ¡Vente a Tecomatlán!

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Itzel Ramón Hernández

“Yo creo que en esta historia existe algo mejor” dicen los versos finales de una canción que aplauden los jóvenes de la FNERRR. Los acordes de una guitarra terminan y con ellos la última línea de la canción “Bandera de fuego”, autoría del Doctor Brasil Acosta Peña. Los jóvenes en la sala rompen en aplausos.

Acosta Peña es el dirigente del trabajo estudiantil del Movimiento Antorchista en Tecomatlán, Puebla. Es ingeniero agrónomo, con especialidad en Economía Agrícola, por la Universidad Autónoma Chapingo, tiene una maestría en Economía en El Colegio de México y un doctorado en la misma materia por El Colegio de México, con estancia en la Universidad de Princeton.

Ha sido en dos ocasiones diputado federal y, desde siempre, ha sido antorchista. Lo encontramos en la Casa del Estudiante “Hermanos Serdán”, en la capital de Puebla, porque impartió una conferencia sobre “El conflicto en Irán”. En ella llamó a los jóvenes a interesarse sobre lo que pasa en el mundo y a la urgente necesidad de la organización popular. Parte de su trabajo ha sido con la juventud: enseñarlos a ser estudiosos, solidarios y rebeldes con causa.

Ante la alta tasa de deserción escolar en México, un Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI reveló que 5.3 millones de personas de entre 3 y 17 años no asistían a la escuela en México, decidimos preguntarle por Tecomatlán, un municipio de la Mixteca que en cuestión académica cuenta con todos los niveles educativos y casas del estudiante para alojar a los jóvenes que llegan de la secundaria, el CBTa No. 110, el Instituto Tecnológico de Tecomatlán la Normal Superior.

—¿Qué factores cree que han hecho posible que Tecomatlán cuente con una oferta educativa tan completa?

BAP: El municipio de Tecomatlán fue fundado, en su etapa moderna, en 1974. Desde entonces se inició un proyecto de desarrollo que ha permitido construir toda la cadena educativa: desde ludotecas para niños antes del kínder, hasta primaria, secundaria, el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario (CBTA), dos escuelas de nivel superior: el Instituto Tecnológico de Tecomatlán (ITT) y la Normal “Mixteca Baja”, así como la Academia de Oficios y Artes “Carmen Serdán”. Todo esto ha sido posible gracias a la lucha del Movimiento Antorchista y a la organización del pueblo de Tecomatlán. Es fruto del trabajo colectivo, no una casualidad. Alcanzar este nivel educativo en una zona tan apartada de la capital, como la nuestra, no pudo haber sido resultado espontáneo, es el resultado de una acción consciente del pueblo organizado.

—¿Cómo describiría el modelo educativo que se aplica en Tecomatlán?

BAP: Es un modelo ejemplar que sigue el proyecto educativo de Antorcha Magisterial. Entre sus líneas de acción está la calidad académica, la transparencia financiera, el trabajo manual como parte formativa, el fomento a la cultura y el deporte, el aprendizaje del idioma inglés y una estrecha relación con los padres de familia.

Este modelo se aplica en Tecomatlán procurando que cada acción contribuya a formar jóvenes bien preparados académicamente, que dominen matemáticas, lectura y comprensión, pero también con conciencia social. Se busca que participen en actividades sociales, realicen trabajo manual y cultural, practiquen deportes y, sobre todo, desarrollen una disciplina consciente. Los jóvenes tienen obligaciones, pero también beneficios y el más grande de los beneficios en su educación.

—¿Cuál ha sido el papel del magisterio y de los estudiantes en la construcción de este sistema educativo?

BAP: Los maestros tienen que jugar un papel de educadores y esa es su función, ellos tienen la responsabilidad de transmitir el conocimiento y, por lo tanto, tienen que preparar sus clases, tienen que entender la realidad para poder transmitir correctamente las cosas, elevar su propio nivel de manera personal, por lo tanto, prepararse, educarse y servir. Algunos maestros han asumido un compromiso político que los lleva a ser todavía mejores académicamente y muy responsables políticamente, educando a los jóvenes en las ciencias en las que estudian, pero en las ciencias social también.

Al mismo tiempo, los jóvenes no han sido apáticos en este proceso, se han organizado en la Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios “Rafael Ramírez” y esto ha permitido que tanto los maestros como los alumnos hayan logrado una integración de trabajo disciplina, respeto, actividad que les permite, por ejemplo, con la lucha de los estudiantes, resolver problemas concretos de las escuelas en las que estudian.

En México, la educación básica es obligatoria según el Artículo 3 de la Constitución, sin embargo, fuimos testigos durante el último periodo de graduaciones que la transición entre un nivel al superior no se cumple. Solo en Puebla factores como la pobreza, la falta de infraestructura, la necesidad de trabajar, la migración, el embarazo adolescente, la drogadicción y la idea de que la educación no sirve, contribuyen a la deserción escolar.

—¿Aproximadamente cuántos estudiantes foráneos recibe Tecomatlán cada año y cómo se enteran de la oferta educativa?

BAP: Tecomatlán tiene alrededor de 6 mil habitantes, según el INEGI, aunque muchos radican en el extranjero. Aun así, llegan muchos jóvenes, principalmente de Guerrero, Oaxaca y otras regiones de Puebla. Muchos se enteran por recomendación de familiares o conocidos que ya estudiaron aquí. Por ejemplo, hace poco, estudiantes del bachillerato me decían que querían que sus hermanos también vinieran al CBTa o al Tecnológico. Esa conexión entre generaciones nos fortalece.

También influye la disciplina. En la secundaria, por ejemplo, los jóvenes con acuerdo de sus padres no usan teléfonos celulares. Si hay necesidad de comunicarse, los padres pueden contactar a los maestros. Estas reglas han hecho que muchas familias opten por enviar a sus hijos aquí, incluso cuando enfrentan dificultades de indisciplina.

Datos del INEGI en 2023 revelan que el nivel con mayor deserción es secundaria, en Puebla es del 3%. Además, un informe de Mexicanos Primero señaló que a nivel nacional de cada 100 alumnos que inician la primaria solo 92 llegan a secundaria, 84 a bachillerato, 39 a nivel superior y 28 egresan de la universidad.

—¿Qué desafíos ha enfrentado el sistema educativo en Tecomatlán en los últimos años?

BAP: Con la llegada de la llamada “Cuarta Transformación” han surgido serios retos. El nuevo modelo educativo no ha sido claramente explicado, ni siquiera por quienes lo impulsan. Cuando era diputado federal, ni los propios legisladores de Morena sabían explicarlo, ellos mismos, tenían dificultades para entender que era la nueva escuela mexicana.

Los apoyos que antes estaban definidos por el Estado, como una política de desarrollo, los han venido escamoteando y cambiando por apoyos que tengan beneficio político para el partido en el gobierno que es MORENA. Por ejemplo, las becas que antes podían ayudar a resolver necesidades escolares ahora a veces generan divisiones familiares o son mal utilizadas. Empoderar a los muchachos y hacen que se dividan las familias, se empiezan a pelear entre ellos, esas becas, en vez de resolver los problemas sociales para los estudiantes, como la compra de libros o ropa para la escuela, vemos que ese recurso se usa para comprar algún teléfono celular, una motocicleta o drogas. Nos hemos enfrentado a gente que viene de Oaxaca y de Guerrero y que ya trae un problema de drogas.

—¿Qué planes tienen para seguir fortaleciendo la educación en Tecomatlán en el corto y mediano plazo?

BAP: En el Instituto Tecnológico de Tecomatlán planeamos ampliar la oferta educativa. Actualmente contamos con las carreras de Ingeniería en Gestión Empresarial, Sistemas Computacionales e Ingeniería Agrónoma con especialidad en agroecología. Queremos abrir nuevas carreras como Gastronomía, Inteligencia Artificial, Medicina Veterinaria e Industrias Agrícolas.

Si ya se inscriben desde hoy los alumnos podrán elegir alguna de esas carreras en el próximo este ciclo, porque ahorita estamos en el tronco común, desde ahora esas son las cosas que creemos que vamos a hacer y darle más oportunidades a los jóvenes para que elijan mejores opciones de estudio o que estén a su gusto y inconveniencia.

Además, hay salones que no tienen aires acondicionados, entonces la primera labor es luchar para que los jóvenes tengan aire acondicionado, ellos ya se organizaron, ya están viendo el asunto en la Comisión Federal de Electricidad.

—¿Qué mensaje le daría a otros jóvenes del país que buscan una educación de calidad, pero enfrentan obstáculos sociales o económicos?

BAP: Las escuelas de Tecomatlán tienen una virtud: aquí tenemos a la Villa Estudiantil “Aquiles Córdova”, que es un espacio adecuado para 750 jóvenes que quieran ir y hacer su carrera. ¿Cuánto cuesta al mes la renta? De la villa por mantenimiento son 300 pesos al mes y ¿cuánto cuesta la comida? Tiene un costo muy económico más o menos de 15 pesos por comida por día, de lo cual se hace más o menos unos 1,000 pesos al mes, o sea que lo con la beca que le dan a los muchachos les alcanza suficientemente para tener qué comer y para tener dónde vivir con aire acondicionado, agua caliente, espacio suficiente para estudiar, Internet, todo eso, incluido en los 300 pesos, ese es un gran esfuerzo que hace el Movimiento Antorchista para que los jóvenes tengan la oportunidad de estudiar.

Al mismo tiempo quiero decirles que quien quiera seguir la cadena educativa desde la primaria en adelante en Tecomatlán está el espacio para que lo puedan hacer. Los jóvenes no pueden, de ninguna manera, poner el pretexto de qué no hay dónde, en Tecomatlán existe el espacio para que puedan entrar.

El próximo examen de admisión para el Instituto Tecnológico de Tecomatlán, es el 16 de agosto y hasta el 14 de agosto todavía se pueden inscribir al CBTa. ¿Quieres estudiar? ¡Vente a Tecomatlán!