Por Jorge Gutiérrez
La violencia sobre Gaza ha dado lugar a una inquietante forma de turismo en Israel, en los últimos meses, un mirador en la frontera entre el Estado judío y el enclave palestino se ha transformado en un atractivo para quienes desean observar los bombardeos.
Varias agencias de viajes han comenzado a organizar visitas a una zona elevada en la localidad de Sderot, desde donde decenas de personas, con prismáticos en mano, observan los impactos de misiles sobre Gaza como si asistieran a una función de cine al aire libre.
A esta práctica se suman con frecuencia colonos israelíes de ultraderecha que acuden al mismo lugar para manifestarse y exigir una ofensiva aún más agresiva contra Gaza.
Desde ese punto se contempla a Gaza como una tierra que, según algunos de estos sectores, fue arrebatada a Israel y que debe ser recuperada, la idea de construir asentamientos y convertir la Franja en un destino turístico de lujo sin presencia palestina ha sido sugerida incluso por figuras como Donald Trump.

