Muchos recurren a sudokus, crucigramas o aplicaciones de entrenamiento cerebral para agudizar la mente, pero las investigaciones demuestran cada vez más que una de las mejores maneras de mejorar la memoria, la concentración y la salud cerebral es el ejercicio.
La investigación revisó datos de más de 250 mil participantes en 2 mil 700 estudios y descubrieron que el ejercicio ayuda a mejorar la función cerebral, ya sea caminar, andar en bicicleta, practicar yoga, bailar o incluso jugar videojuegos activos como Pokémon Go.
Mover el cuerpo mejoró la forma en que se piensa, se tomaron decisiones, recordaron cosas y hubo concentración sin importar la edad. La revisión se sumó a un creciente conjunto de investigaciones que mostraron que la actividad física regular mejoró tres áreas clave de la función cerebral:
Cognición, capacidad general para pensar con claridad, aprender y tomar decisiones; memoria a corto plazo y la capacidad de recordar experiencias personales; función ejecutiva, que incluye la concentración, la planificación, la resolución de problemas y la gestión de las emociones.
De acuerdo al portal estadounidense The Conversation, la revisión general de resultados de 130 estudios de investigación de alta calidad sobre el ejercicio, evaluó los efectos sobre la cognición, la memoria y la función ejecutiva.
En promedio, el ejercicio produjo una mejora notable en la cognición, con mejoras ligeramente menores, pero aún significativas, en la memoria y la función ejecutiva. Los beneficios aparecieron en todos los grupos de edad, aunque los niños y adolescentes experimentaron mejoras importantes en la memoria.
Las personas con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), mostraron mayores mejoras en la función ejecutiva después de la actividad física que otros grupos de población. El cerebro comenzó a responder con bastante rapidez pues muchas personas experimentaron mejoras después de solo 12 semanas de comenzar a hacer ejercicio regularmente.
En general, los mayores beneficios se observaron en aquellos que hacían al menos 30 minutos de ejercicio la mayoría de los días de la semana, con el objetivo de alcanzar un total de 150 minutos por semana.
Se demostró que caminar o andar en bicicleta pueden aumentar el tamaño del hipocampo, la parte del cerebro responsable de la memoria y el aprendizaje. Los adultos mayores que hicieron ejercicio aeróbico durante un año aumentaron su hipocampo en un 2%, revirtiendo efectivamente uno o dos años de contracción cerebral relacionada con la edad.
Los entrenamientos más intensos, como correr o hacerlo a intervalos con alta intensidad, pueden potenciar aún más la neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro para adaptarse y reconfigurarse. Esto ayuda a aprender con mayor rapidez, pensar con mayor claridad y mantener la agudeza mental con la edad.
Así las cosas, son buenas noticias, pues la población mundial está envejeciendo y aumenta el riesgo creciente de demencia, enfermedad de Alzheimer y deterioro cognitivo, ya que muchos adultos no se mueven lo suficiente.
En síntesis, los adultos deberían intentar realizar al menos 150 minutos de ejercicio moderado como caminar a paso ligero por semana o al menos 75 minutos de actividad más vigorosa, como correr. No es necesario correr maratones ni levantar pesas para obtener beneficios, pueden hacer yoga, el taichí y utilizar videojuegos activos.
El ejercicio es una de las herramientas más poderosas y accesibles que tenemos para apoyar la salud cerebral. Lo mejor de todo es que es gratuito, está ampliamente disponible y nunca es tarde para empezar.

