Pese a las críticas de la oposición, la Cámara de Diputados aprobó la nueva Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, la cual transforma de manera significativa el marco regulatorio del sector en México.
Entre los cambios más relevantes, se encuentra la desaparición del Instituto Federal de Telecomunicaciones para dar paso a la nueva Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, que asumirá funciones como órgano regulador.
Con la aprobación en lo general y lo particular, la Mesa Directiva del Palacio de San Lázaro remitió el decreto al Ejecutivo para su eventual publicación en el Diario Oficial de la Federación, cerrando así el periodo extraordinario de sesiones.
Uno de los puntos que más controversia generó entre legisladores del PAN y PRI fue la obligación impuesta a concesionarios de telecomunicaciones de proporcionar la geolocalización en tiempo real de dispositivos móviles a las instituciones de seguridad, cuando estas lo soliciten.
Además, la nueva legislación establece que los usuarios deberán presentar su Clave Única de Registro de Población (CURP) para activar o mantener sus líneas telefónicas activas, lo que ha encendido alertas sobre la protección de datos personales y posibles vulneraciones a la privacidad.
Mientras los legisladores oficialistas defienden la ley como un paso hacia la digitalización del país y el fortalecimiento de la seguridad, voces opositoras advierten riesgos de centralización de poder y falta de autonomía en el nuevo organismo regulador.
