Icono del sitio Contigo Puebla

¿Qué poder conserva aún Estados Unidos?

Por Gladis Mejía

Hace tiempo que Estados Unidos perdió el poderío industrial que lo caracterizó durante finales del siglo XIX y principios del XX. Una parte importante de lo que consume Estados Unidos lo importa del resto del mundo. China es ahora la potencia manufacturera, país que, a pesar de toda la propaganda negativa que se difunde, desafía a las compañías occidentales con bienes de alta tecnología con un precio mucho menor, y cuyo know how era, hasta hace unos pocos años, monopolio exclusivo de los países del Norte Global (por ejemplo, computadoras, teléfonos móviles, chips, inteligencia artificial o trenes de alta velocidad).

¿Qué poder sí conserva, entonces, Estados Unidos? El poderío sobre el sistema financiero y monetario internacional. ¿Qué significan cada uno y cómo lo benefician?

Desde 1973, cuando Nixon abandonó el anclaje al oro, el dólar se convirtió en una moneda puramente fiduciaria. Es decir, la aceptación internacional del papel verde para pagar obligaciones o mercancías no depende de que tenga algún respaldo material, sino fundamentalmente de la anuencia del mundo a mantener dólares o los títulos de deuda del Tesoro estadounidense como reservas oficiales, y está sostenido por una poderosa estructura institucional y de seguridad internacional controlada por las principales instituciones financieras estadounidenses (públicas y privadas).

Pues bien, el dominio del sistema monetario es a través del papel predominante que tiene el dólar en las transacciones internacionales: la mayoría de ellas se realizan en esa moneda:

    El comercio de mercancías y servicios entre países se realiza en dólares.

     La adquisición de deudas en los mercados internacionales está denominada fundamentalmente en dólares.

    La tenencia de reservas oficiales está denominada en dólares o en títulos de deuda del tesoro estadounidense por parte de los bancos centrales del resto del mundo (es decir, tienen en sus manos la deuda de Estados Unidos). De hecho, muchos países tienen buena parte de sus reservas no en sus países, sino en ese centro financiero o en la City de Londres.

La función de dinero mundial le ha conferido a Estados Unidos un “poder exorbitante”, que le ha permitido gastar mucho más de lo que gana en el mercado internacional. El privilegio surge de ser el único país con el derecho de emitir la única moneda que es ampliamente utilizada en las transacciones internacionales ya dichas. Se trata de un desequilibrio muy grande con respecto a los otros países, pues éstos deben conseguir, mediante la venta de sus mercancías o mediante préstamos en el mercado internacional, los dólares que necesitan para comerciar con otras naciones o invertir en ellas.

Pero Estados Unidos también domina el sistema financiero internacional.

Con el abandono del anclaje del dólar al oro, el gobierno estadounidense comenzó también a desregular las actividades financieras de los bancos, debido a que las regulaciones y los tipos de cambio fijos se estaban volviendo una verdadera camisa de fuerza para el desarrollo pleno del capital financiero estadounidense, el cual había ya tenía una actividad especulativa y financiera poderosa en la City de Londres desde 1956.

Al comenzar la liberalización, el capital financiero de Wall Street adquirió un gran poder y el mercado financiero estadounidense creció a tal punto que se convirtió en el más grande y profundo del mundo, pues muchas empresas se dirigieron aquí para financiarse en una moneda “segura”; y, al mismo tiempo, esta llegada de clientes internacionales aumentó la demanda del dólar en la economía internacional, lo que fortaleció al dólar todavía más. Desde entonces, las finanzas privadas de Wall Street (inversores institucionales, bancos, fondos de cobertura, las trasnacionales con matriz en Estados Unidos que tienen su departamento financiero) dominan los movimientos del capital internacional y las deudas de numerosos clientes internacionales, entre ellos los Estados nacionales; es decir, se convirtieron en la fuente mundial de crédito. De hecho, las gigantescas transacciones diarias por medio de complejos instrumentos financieros se realizan fundamentalmente entre Nueva York y Londres.

La importancia de las instituciones financieras de Wall Street en los flujos financieros internacionales solo pudo lograrse por el respaldo del Estado estadounidense a través de la Reserva Federal y del Departamento del Tesoro. ¿Por qué? Porque los títulos de deuda que emite el Tesoro estadounidense son vistos por los capitalistas financieros como un refugio seguro, donde hasta la fecha no existe la posibilidad de impago, y, debido a ello, una buena proporción de sus activos es deuda del Estado estadounidense. Esto permite el Estado respalde los movimientos de las finanzas privadas del gran capital financiero: podemos decir que la deuda pública estadounidense es la columna vertebral de la creación de crédito a nivel internacional. Esto se confirma cuando la Reserva Federal, sin ninguna restricción, ha ejercido de prestamista de última instancia cuando sus instituciones financieras privadas se ven en severos problemas o existe riesgo de contagio financiero (https://goo.su/t6cRqj).

El régimen dólar-Wall Street (como le llamó Peter Gowan) tiene una poderosa estructura legal y de seguridad, que le permite imponer sanciones severas a Estados nacionales, como ocurrió durante la década de 1980 en América Latina, o la congelación/robo de sus reservas de aquellos países que no se cuadren con sus exigencias, expulsarlos del sistema SWIFT, o llevar a cabo juicios extraterritoriales, ya que, por ejemplo, una alta proporción de los bonos soberanos, es decir, la deuda de los gobiernos, está bajo la regulación de Nueva York o Inglaterra (https://goo.su/Ci3lEZr).

Pero el poderío financiero no es para siempre, sobre todo si está construido sobre una inestabilidad creciente. Y éste declina fundamentalmente por las mismas contradicciones del sistema imperialista estadounidense, que ha expandido el capital financiero y ficticio a costa de su producción industrial. Desde la crisis financiera de 2008, las intervenciones de la Reserva Federal para mantener a flote a Wall Street van en aumento y los montos de dinero para rescatarlos también, muestra de que al sistema le resulta difícil sostenerse por sí mismo.

Además, la posibilidad de imponer sanciones financieras y no nada más comerciales que le otorga el papel internacional del dólar al Estado estadounidense ha sido sobreexplotada. Numerosos países se encuentran bajo una u otra sanción desde Estados Unidos: actualmente más de la mitad de la población se encuentra bajo una u otra sanción impuesta por el gobierno de los Estados Unidos, lo que cual ha incrementado la desconfianza en el dólar y la búsqueda de alternativas para reducir la dependencia de la moneda estadounidense. 

Por ejemplo, los bancos centrales están abandonando al dólar como moneda de reserva; aunque todavía es en una cantidad pequeña, la tendencia hacia allá se mueve y se ha acelerado en los últimos años (https://goo.su/RtJOj0E). Aunque el 55% de las reservas internacionales sigue denominada en dólares, pequeños cambios en la tenencia pueden tener efectos muy desestabilizadores, dada la debilidad industrial de Estados Unidos. Además, algunos países también han comenzado a proveerse de reservas de oro, la mercancía dinero por excelencia: en un año, la demanda aumentó precio del oro aumentó 40%; se está buscando no solo como reservas, sino también como medio de pago (https://goo.su/vVvS7).

Salir de la versión móvil