La ocupación terrorista sionista, apoyada por Estados Unidos, Gran Bretaña y Occidente, continúa sus crímenes sin descanso. Atacando a los niños de Gaza día y noche, bombardeando sus hogares, destrozando sus cuerpos y dejándolos bajo los escombros, sin que el mundo hipócrita siquiera pestañee. Un mundo que dice defender los derechos humanos, pero se vuelve ciego y sordo cuando la víctima es un niño palestino.
La reanudación de los ataques israelíes desde el 18 de marzo contra Gaza, rompió un alto el fuego de dos meses que había alcanzado tras más de 15 meses de guerra genocida contra la Franja. Durante estos 9 días el régimen ha matado más de 830 personas, en su mayoría niños.
Israel intensifica ataques en Gaza, matando 180 niños en un día. Mientras la comunidad internacional condena estos hechos, el premier israelí, Benjamín Netanyahu sigue amenazando con ocupar Palestina.
Los países occidentales hablan de humanidad, justicia y paz, pero permanecen en silencio como tumbas ante el genocidio que se está desatando en Gaza. Como si la sangre de los niños allí no valiera la pena mencionarla.
La Cancillería de Irán condena los crímenes israelíes en Gaza y acusa a la entidad sionista de cometer el mayor asesinato infantil en sus ocho décadas de existencia criminal, matando a más de 180 niños tan solo en un día.
Haciendo caso omiso a las advertencias internacionales, Benjamín Netanyahu, y su gabinete mantienen una retórica agresiva diciendo que los bombardeos son “solo el comienzo” de una escalada militar.
El Ministerio de Sanidad gazatí ha destacado que el balance total de muertos asciende ya a 50 mil 144 desde el inicio de la guerra genocida israelí contra Gaza, a la que se suman más de 113 mil heridos. Mientras la situación humanitaria se está agravando, las organizaciones internacionales advierten que sin una acción internacional decisiva para evitar un mayor deterioro, los sionistas seguirán con una “limpieza étnica” en la Franja.